utero.pe

El Útero empezó como un detrás de cámaras de mi producción en La Ventana Indiscreta y como un archivo personal de noticias. Pronto fue creciendo y me di cuenta que Internet tenía un potencial periodístico interesante. Fui investigando cómo funcionaba el medio, quiénes lo consumían y cómo medir el impacto.

Con el tiempo el Útero se planteó como una suerte de puente sobre esa brecha generacional que era Internet.

A los más jóvenes (ahora llamados "nativos digitales") había que atraerlos hacia lo que publicaban los medios masivos peruanos, que ellos consumen muy poco o superficialmente. Les daba una especie de dossier diario en el que les decía "esta noticia es importante hoy por esto y por esto otro". La idea era traducir el periodismo al lenguaje de los jóvenes y por lenguaje no me refiero sólo al habla generacional, sino también al ritmo, referencias, sensibilidad al contexto, etcétera (algo así como la continuación de la idea detrás de mi etapa en La Ventana).

Pero el público que más me interesaba eran los líderes de opinión y policy-makers. Sólo llegando a ellos me aseguraba el rebote de la información publicada a nivel masivo y el impacto real a nivel político. A ellos les resumía lo que salía en los blogs que ellos no consumían, además de explicar poco a poco los cambios que producían las nuevas tecnologías en la sociedad. Algo así como "tus hijos están en esto". Ahora todos ellos están con fuerza en las redes sociales pero a finales de los 2000 la web 2.0 todavía era terra incognita.

Además, para re-asegurarme el rebote en medios, hice algunas alianzas con programas de televisión y diarios. Yo les adelantaba la primicia del post que todavía no se publicaba o les entregaba en alta definición el vídeo que otros tendrían que bajarse de YouTube. A cambio, sólo pedía que consignaran el crédito. Todos ganaban: ellos tenían información original y yo conseguía publicidad gratis en un medio nacional. Esta es una idea deudora de mis inicios en agenciaperu.com

En el 2015, cuando el blog cumplió 10 años, me di cuenta de que yo ya estaba al otro lado de la brecha. Era hora de dejar el espacio en nuevas manos. Ahora cuenta con un equipo de planta de tres personas y más de 20 colaboradores eventuales.